martes, septiembre 26, 2006

Las Calenturas de la Curas



Dicen que la prostitución es un mal necesario. Dicen. Dicen que si no existiera lo que habría serían muchas mujeres violadas (sin cremita). Dicen que por eso la prostitución nunca ha dejado de existir, y está ahí desde que el mundo es mundo. A qué viene todo esto: a que se está armando un gran lío con lo de los "curas" violadores. Para ellos no existen las prostitutas, están vetadas, luego entonces no tienen el "desfogue" de los demás. Estos compas llamados sacerdotes viven 365 días en la frustración de la gana natural, y la orden de no darle vuelo a la hilacha. Viven, pues, 365 días frustrados, reprimidos. Digo, es lo que suponíamos, hasta que comenzamos a ver video-escándalos donde estos "guías espirituales" aparecían con suculentas damas en plena juerga, o bien acusados de pederastia, o abuso sexual cometido en contra de menores. Hoy el acusado es el sacerdote Nicolás Aguilar Rivera, sindicado de abuso sexual en contra de decenas de niños, así como lo oye, decenas de pequeños inocentes, quienes se encontraron con la mala fortuna de haber sido entregados en custodia temporal a este hijo del averno, o este frustrado sexual tocado por el demonio.

Cualquier cosa puede ser perdonada, pero no semejante atrocidad. Y yo creo que todo se debe a que los años de frustración y represión sexual los hace caer en ese tipo de tentaciones.

Por eso es mejor que se vayan descarando los sacerdotes y que le entren al pecado carnal en buena lid, abierta o discretamente, y que la sociedad los disculpe cuando vea que alguien violó su juramento de celibato o castidad. Que no se aguanten las ganas. Que se desfoguen. Que se pongan bigotes y se quiten las sotanas, y con un pequeño disfraz acudan con alguna prostituta y le entren con todo. ¿Qué tanto es tantito? Ahora que si tienen por ahí a una su monjita y ésta tampoco se anda con inhibiciones y resulta buena hembra, generosa, sana física y mentalmente, pues que le lleguen con todo, y no estarán cometiendo pecado, sino previniéndolo.

No creo que ante Dios sea igual fusilarse a una monja o una prostituta que lesionar en lo más profundo a un pequeño o pequeña, que no tiene la culpa de las frustraciones sexuales de un "cura" que en realidad no cura sino enferma, enferma a los demás y se enferma a sí mismo. O como dijo el Padre Nati…

No hay comentarios.:

EXPRESATE, DEJA TUS COMENTARIOS, PARA MI ES IMPORTANTE TU OPINION