martes, agosto 19, 2008

Medallas. Sin albur


Las Olimpiadas les sirven a los países para presumir sus logros, avances, conquistas, disciplina, poderío, etc. A México le sirve para mostrar sus miserias culturales.

Los países desarrollados compiten para liderear el medallero, para alcanzar la cima, los subdesarrollados como el nuestro para alcanzar algún milagro y obtener aunque sea una medallita, o para no alcanzar la sima.

Michael Phelps, él solo alcanzó 8 medallas de oro, en 8 intentos, mientras que México de sus 85 atletas y casi el mismo número de intentos, un de bronce.

Por supuesto que no es sólo responsabilidad de los atletas, sino resultado de varios factores sociopolíticos y culturales.

María Elena Álvarez de Vicencio publicó interesantes reflexiones sobre este tema en el artículo “Las medallas olímpicas y lo político”.

“¿Cuántas medallas obtendrán los mexicanos en esta olimpiada? Los pronósticos son poco alentadores. Nuestra conquista de medallas ha sido escasa, hemos acumulado desde la primera olimpiada hasta la anterior: 10 de oro, 18 de plata y 25 de bronce. El país que más medallas ha ganado en su historia es Estados Unidos de América, le siguen Rusia y Alemania. México ocupa el lugar 39 del medallero de los Juegos Olímpicos.

“¿Qué relación tiene el ganar medallas con lo político? ¿Qué tienen los países ganadores que no tenga México? Los países medallistas tienen como norma, independientemente de su sistema político, respetar el Estado de Derecho. Anteponer el interés colectivo al particular. En esos países toda violación a las leyes es sancionada y casi no hay impunidad, la sociedad está en gran medida organizada para apoyar causas sociales.

“En México, ya perdimos la cuenta de los decenios en que vivimos fingiendo una democracia, que en realidad fue un estatismo voraz y corrupto, con un sindicalismo “reivindicador” que más bien ha sido charrismo rancio, corrupto y corruptor.

“Además de estas violaciones de origen al Estado de Derecho, el incumplimiento de las leyes y la ausencia de sanciones a quienes las violan, han hecho de México el país de la impunidad.

“El deporte es una actividad que funciona con reglas y los deportistas deben cumplirlas sin excepción. En México no existe la cultura de la legalidad; violar las leyes para beneficio personal o de grupo, es una tradición que, además, produce orgullo a quien la practica.

“Por décadas, tuvimos la simulación en el cumplimiento de los requisitos para la selección de quienes irían a las olimpiadas. El desánimo y la impotencia que esto causó todavía no desaparecen del todo”.

Así que México, en toda su historia, lleva diez medallas olímpicas, y Phelps, sólo Phelps, lleva dieciséis. Y va por más, para dentro de 4 años.

Al parecer, son la falta de transparencia y el exceso de corrupción los principales causantes de tan pobres actuaciones.

No se eligen a los mejores atletas, sino a quienes tienen más influencia.

No se estimula a los que tienen mayor capacidad o aptitud física, sino a quienes tienen más dinero y amigos para obtener los recursos oficiales para practicar el deporte de su preferencia, que por “decreto” elevan al rango de “alto rendimiento”.

Porque hay otros países que viven más terriblemente el subdesarrollo, o igual que los mexicanos, y han conquistado muchas más medallas que los atletas mexicanos.

Ana Guevara y Belén Guerrero saben de lo que estamos hablando, lo sufrieron en carne propia. Por eso, por tanta corrupción, decidieron no ir a China.

Mejor sigamos chupando tranquilos, que es lo que más sabemos hacer.

CORREO CALIENTE SOBRE LA FERIA

“Fui a la inauguración de la feria, y escuché el mensaje de la nueva reina, pero sus frases se me hicieron muy familiares, como si ya las hubiera escuchado antes, y vino a mi mente la elección de Reina del 2006 donde salió electa Claudia Morales, y recordé que había sido ahí en donde escuché eso, precisamente por boca de ella; como respuesta justo del momento en que le preguntaban por qué querían ser reina de Comitán. Para corroborar mi duda, llegando a mi casa vi el video de la elección de ese año y pude confirmar que nuestra “nueva soberana” se fusiló el discurso de la reina 2006. Justo la frase: "no quiero ser una reina de maniquí, que hoy se corona y mañana se olvida, yo quiero ser una reina de lucha y trabajo" que hiciera tan popular Claudia Morales y que cumplió. Pero dicen por ahí que a esta nueva soberana desde el inicio de su candidatura la está asesorando Gabriela Bonifaz; sería bueno que la maestra Bonifaz le aconsejara que externe sus propias ideas y trace sus propios proyectos, pues rápidamente se nota que están siguiendo la misma línea de la Reina 2006, Claudia Morales, aunque claro está, que el mérito es para la persona que abre camino, no para quien ya sólo lo va siguiendo. Por eso en la historia quedará la Reina 2006, como la reina que marcó el cambio, haciendo labor social, que se preocupó por mantener nuestras tradiciones vivas y por hacer que el nombre de COMITAN trascendiera fronteras, pues navegando por la red me encontré, que hasta en Quiché Guatemala se oyó el nombre de nuestra ciudad representado por ella. Y que aun después de su reinado siguió apoyando a los grupos vulnerables, como el caso de los reclusos del Centro de Readaptación Social de Comitán. Enhorabuena!”.

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